lunes, 13 de junio de 2011

Hola...

Yo… la verdad no sé muchas cosas. O a lo mejor las sé pero no necesito pensarlas, analizarlas, buscar constantemente herramientas que me ayuden a entenderlas mejor de lo que ya las entiendo. Y no es porque no me interese crecer y saber más, que esté estancada. Simplemente creo que tratando de entenderlas con el entendimiento – valga la redundancia – vaya a llegar a algún lado. Me sirve más cuando las descubro a través de la experiencia, cuando redescubro con mayor profundidad aquello que ya anhelaba, intuía.

Y la verdad no le veo nada de malo a ese método. Y me parece un poco injusto que te alejes de mí por querer usarlo. Pero a la vez lo entiendo porque somos humanos y nos gusta estar con aquellos que nos son similares y que pueden compartir el mismo tema de conversación sin trabas y mayores dificultades. Por eso te entiendo y entiendo que te duela darte cuenta de que siempre que viniste a hablarme y yo te escuchaba, me faltaba algo para terminar de entenderte a pesar de que te decía que te comprendía perfectamente. Tenía miedo de lo que sabía que pasaría – y que, efectivamente, está sucediendo ahora - : que te alejes de mí. Porque te quiero y a lo mejor no pueda ver el sol directamente, a lo mejor no sepa de tarot y de astrología, no conozca las religiones del mundo y no pueda explicar racionalmente los misterios de la vida y del universo. Pero puedo intuirlos y puedo crecer y hacerme una mejor persona constantemente. Y puedo ir conociéndome a mí misma a través de la interacción con otras personas y ya ni sé por qué te digo todo esto porque pienso que todo eso tú ya lo sabes, no necesito decírtelo y, sin embargo, siento como si tuviera que justificar mi manera de ser contigo. Siento que en el fondo vas a pensar que he empezado a hablar un idioma distinto, que yo he empezado a alejarme de ti cuando lo que intento ahora mismo es todo lo contrario, quiero acercarme y por eso quiero serte sincera – iba a decir por primera vez pero la verdad es que no es la primera vez que soy sincera.

Yo creo que fui sincera en todo momento, en todo momento te di lo mejor que podía dar en ese momento. Pero claro, lo que pude dar entonces no es todo lo que puedo dar ahora, que me siento más limpia y que me conozco más y que sé lo que quiero. No todo, pero al menos lo que quiero de mis amigos. Y por eso te digo todo esto, porque de una vez por todas quiero llegar a encararte, a decirte que no me parece mal lo que hago, que cometí errores pero que eso me está permitido, así como me está permitido seguirlos cometiendo mientras me dé cuenta de ellos y pida disculpas a las personas que se vieron afectadas por ellos. Y si yo lo entiendo, espero que las personas que me quieren también lo entiendan, porque así como me puedo perdonar a mí misma, puedo perdonar errores ajenos y,precisamente, especialmente de las personas a las que quiero. Especialmente los de mis amigos. Y si tú no eres capaz de disculparme después de tanto tiempo… Yo sé que eso suena a amenaza, o no sé a qué te suene.

Yo de verdad siento mucho lo que hice – alejarme de ti mintiéndome a mí misma, pensando que así me iba a encontrar a mí misma cuando todo lo que hice fue dejarme absorber por luis por comodidad, para no tener líos con nadie, para no enfrentar una realidad dolorosa y tediosa, para evitarme conflictos inevitables, POR COBARDE pues – y en el proceso te herí porque te mentí y fue para mí una revelación el darme cuenta de que te había sido deshonesta varias veces. Pero hay cosas que quisiera corregir: no te imité, sino que es normal que a uno se le peguen costumbres y usos de las personas cercanas y, en ese momento en que me di cuenta de que quería ser como tú, interpreté esa situación así. No pienses que siempre fui falsa, que todo el tiempo lo fui. Yo siempre te quise y hasta el día de hoy has seguido siendo la persona a la que más respeto y admiro, a pesar de que te hayas alejado.

Tenía que decirte todo esto.

Ahora sí. Puedes hablar.

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