Yo sé que tú, seguramente, no tienes ni la más mínima idea de que yo sigo tu blog. Ahora también estoy segura de que no te atreves a buscar mi nombre en google. También estoy segura de que nunca me volverás a agregar al Facebook, de que nunca volverás a escribirme por messenger, de que nunca podremos ser amigos. De lo que no estoy segura es de las razones que puedas tener para todo eso. Entiendo que te hiciera daño, pero, ¿cambiarían las cosas si te pidiera perdón? Y ojo que lo tengo planeado, de hecho yo sé que hice mucho mal, que la disculpa te la debo y te la voy a dar en persona y de la manera más sincera y honesta que pueda. Pero casi no me cabe duda de qeu eso no va a cambiar nada. Estás empezando una nueva relación con alguien que te gusta mucho, que te ha encendido de nuevo la pasión. Me da gusto y espero que te vaya bien, que encuentres en esa persona a alguien bello y que decidas sentar cabeza, casarte, salir de tu casa, tener hijos y ponerles nombres que combinen con tu apellido español. Todo eso te lo deseo honestamente. Pero me da mucha pena que hayas borrado tu cuenta de livejournal apenas te agregué. ¿Será que ahora lees mi blog de poemas? Me gustaría pensarlo. ¿Qué pensarás? A lo mejor crees que digo las cosas por ti, ahí nunca menciono nombres - bueno, aquí tampoco, todos son falsos - pero igual, igual...
Por un momento pasó por mi mente la idea de que publicaras ese poema del apasionado beso tras y por haber leído las poesías de amor que escribí yo, pensando que a lo mejor eran más que una ficción - en parte, efectivamente, lo son - y a sabiendas de que yo leo tu blog... pero no. Yo sé que si dejara un mínimo rastro, si diera la más remota señal de que conozco la nueva dirección, lo borrarías inmediatamente, al igual como borraste el anterior, como borraste tu cuenta de livejournal y como me borraste de tu facebook, de tu messenger y de tu vida.
Ok. Lo entiendo. Por fin lo entiendo. No quieres saber nada más de mí nunca jamás. Concedido. Sólo permíteme acercarme una última vez para pedirte disculpas y tener la consciencia en paz. El resto dependerá de ti, como siempre ha sido. Gracias por los meses maravillosos llenos de momentos de risas, de abrazos, de besos, de buen sexo. Por los momentos en que me escuchaste, en que creciste y gracias por hacerme pasar por todo esto porque yo también crecí y logré indagar un poco más adentro de mí y conocerme mejor. Con la práctica, tú y yo nos iremos haciendo mejores personas para quienes se crucen en nuestros caminos más adelante. Te deseo mucha felicidad. Creo qeu por primera vez en mucho tiempo, me siento tranquila con respecto a ti.
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