miércoles, 30 de marzo de 2011

Capaz

¿Sería capaz de llorar yo por ti?
Vaya que sí. Vaya que he llorado. Lágrimas gruesas y pesadas, las más densas que haya llorado jamás.

***


Si yo me proyecto de acá a diez años, la forma en la que quiero vivir yo, la sola idea de vivir así, a ti te asesinaría. No quiero decir con esto que me proyecte contigo de acá a diez años. Lo que quiero decir es que somos fundamentalmente diferentes: tú no necesitas a alguien como yo. Yo en cambio necesito a alguien como tú. ¿Te das cuenta?

Sí, ya me doy cuenta de que esto suena bastante emo...

Shit.

lunes, 28 de marzo de 2011

out and away

Tenía que sacarlo de mi sistema... Esa conversación imaginaria con Raquel, esas escenas que invaden mi mente cada noche antes de dormir. Por fin, están ahí, en esa dirección del livejournal. Son ficcionales, por supuesto. Nunca se dieron y - seguramente - nunca se darán. Espero qeu nunca se den. No así, como están hechas.

Como estamos ahora, es un amor imposible, somos dos líneas que no se cruzan. O tal vez un plano y una línea corriendo paralelamente sin encontrarse nunca.

Una lástima.

Hoy me sentí sola porque por un segundo imaginé que el amor se podía dar por cualquiera y de la nada y luego desperté de esa quimera y me di cuenta de que es más difícil de lo que parece. Y porque, actualmente, la única persona que pretende quererme como mujer, lo hace sólo para llevarme a la cama.

lunes, 21 de marzo de 2011

De por qué bailar salsa en Alemania es aburrido

Y, nuevamente, fue algo de lo que me di cuenta conversando. Estaba en el camino de regreso a Bielefeld desde Hamburgo, la página de Mitfahrgelegenheit me permitió venir en el auto de una ex-bielefelderina que ahora vive feliz con su novio en aquella otra ciudad más grande. Me preguntó de dónde venía y así empezó la conversación. O tal vez empezó desde antes, desde el momento en que decidí sentarme en el asiento de adelante. A lo mejor incluso empezó desde que entré a la página a buscar alguien con quien regresar a Bielefeld a última hora... Quién sabe. El punto es que finalmente empezamos a hablar y, lógico, los temas fueron bastante estándar para los alemanes que recién me conocen a mí, una peruana que estudia en una ciudad presuntamente imaginaria desde hace poco menos de un año. Choque de culturas.

Las anécdotas contadas fueron variadas, empezando por la supuesta frialdad alemana, pasando por los clichés y terminando con la cortesía a veces fingida de los chinos que la piloto había conocido en sus días de universitaria. Hasta que llegamos a un punto que captó mi atención especialmente: "Y, ¿tú sabes bailar salsa, como todos los latinos?"

El hecho de que eso de "todos los latinos saben bailar (complete aquí, si desea)" sea una mentira, uno de esos clichés absurdos, no se me cruzó por la mente en ese momento. No porque considere que no sea una mentira, sino porque sentí que la pregunta apuntaba a otro lado y, tal vez, porque además consideraba -subconscientemente- que yo era la prueba viviente de que sí es tan sólo un cliché absurdo: respondí "no, para ser honesta, tuve que tomar clases para poder bailar aquí." Y con esa idea empezó un flujo de unas otras que le expresé a mi interlocutora y que voy a detallar a continuación:

Después de haber estado aquí un par de meses, me provocó volver a escuchar la música a la que estoy acostumbrada y me alegró mucho saber que de vez en cuando se llevaban a cabo fiestas de salsa o fiestas latinas en las que yo podría encontrar ese ambiente tonero que extrañaba. Mi sorpresa fue grande la primera vez que me metí a una de esas fiestas: la salsa se bailaba casi a nivel profesional, dándose vueltas por todos lados, haciendo figuras increíbles, gigantes, movimientos de brazos y piernas que te dejaban alucinado... No, yo no podía seguirle el paso a esa música, qeu por cierto me resultaba un poco extraña. Era salsa, sí, pero era una salsa medio underground o medio antigua o tal vez demasiado típica... en todo caso no eran canciones que "me sonaran".

No le presté mayor atención a la música y decidí que para poder participar de esas fiestas de salsa me hacía falta aprender un par de cosas. Me metí a clases de salsa y empecé a hacerme un poco más ducha en la técnica del baile en cuestión. Empezamos por los básicos y luego empezaron a enseñarnos las figuras que vi esas veces en las fiestas de salsa. De manera que pude volver a ir sin miedo de no poder seguirle el paso a quien me sacara a bailar. Pero no me sacaron a bailar chicos: me sacaban a bailar conocidos, amigos... Bailar era entretenido pero la fiesta en general me resultaba un poco "fome".

Y es que aquí viene el gran descubrimiento que hice hoy: la salsa, el merengue, el tango, en general los bailes latinos, aquí, no tienen la misma función social que en latinoamérica. Quien baila eso aquí, baila para bailar y sanseacabó. En latinoamérica, se baila eso para coquetear, para flirtear. Por eso el baile de Hernán me resultó tan conocido y familiar pero emocionante a la vez. Claro, por supuesto: él estaba bailando conmigo pegadito, sintiendo mi cuerpo, guiándome, con esa actitud de "tú haces lo qeu yo digo, al ritmo que yo te digo. Y te va a gustar." Y vaya que me gustó... Venir de bailar a Carlos Vives, empiladísima y que el hombre que te saque a bailar una salsa te diga "no, espera, despacito...", qeu te agarre de la mano y de la cintura suavemente, te pegue al cuerpo y se mueva con ritmo pero con calma, sin alocarse, manteniéndose cerca a ti y que mientras baila te hable al oído, te coga la mano, entrelace sus dedos con los tuyos...

Me mató totalmente.

Y claro, eso no voy a encontrar aquí. Aquí nadie baila salsa para ligarse a una chica. Bailan... por gusto. Cuando entendí eso, recordé a mi profesora de salsa diciéndome "en latinoamérica no se baila con tanta vuelta, pero acá les tienes que enseñar las figuras porque si no se aburren, ellos no entienden mucho la onda del baile, andan en otra" y mi cerebro hizo un clic que se manifestó como un gran "¡¡¡aaaaaaaaaaaaaaah!!!" y luego pensé "pucha, qué aburrido..." ¿Para qué la sensualidad del baile entonces? Me parece un desperdicio lamentable. Y, encima, al comentar esto con una amiga que lleva varios años en este lugar, me dice que los alemanes que bailan salsa no son gente que valga la pena...

Caballero. A seguir buscando fiestas privadas y más Hernanes con los que bailar rico.

jueves, 10 de marzo de 2011

"Bearbeiten"

Por fin pude hablar del tema con alguien que me entendiera. Le agradezco mucho a J (ya me olvidé del seudónimo que le puse en este blog) que me haya escuchado. Nunca antes había trabajado el asunto con nadie, nunca antes me había desahogado ni había llorado más que conmigo misma. Y ahora, una vez que está todo el en aire, me siento más tranquila - a pesar de no haber solucionado nada - porque por fin pude exteriorizar mis pensamientos de una manera ordenada que yo misma pudiera comprender.

Todo empieza con ese video que Sophia publica en su muro. Le pregunto amistosamente si ha visto la película cuyas imágenes se pasan en el video, como fondo de la canción. Me responde: "no." Y eso es todo. Un "no." a secas, con un punto detrás. Como queriendo decir "no, y cállate" o, más pragmáticamente, "no y punto". Ok, lo entiendo, soy ingenua pero no soy tonta. No puede acercarse o no quiere acercarse o whatever. ¿Por qué? Sus razones tendrá. Y no la cuestiono porque ni me molesta ni me resiente lo que hace. No puedo molestarme ni resentirme con ella porque... ¿por qué, en verdad? Porque no me nace. No hay razones para no enojarse con alguien, o a lo mejor las hay tantas que ya no tiene sentido mencionarlas o tal vez son tantas porque justamente no son más que excusas para no hacer algo que, a fin de cuentas, sencillamente no nos da la gana de hacer. Pero, en este caso, si tuviera que mencionarlas, sería esto: confío en el criterio de ella más que en el mío propio, uno, y dos, tiene toda la razón de estar dolida conmigo y de no querer acercarse.

Siempre me han criticado mis amigos que yo adopto el papel de la víctima, de la sufrida. Pues no, el hecho de que me ponga triste en determinadas situaciones no me hace una víctima ni nada parecido. Y me ofende el que las personas piensen (especialmente el que mis amigos piensen) que mi tristeza no es más que un teatro para dar lástima. Qué asco, no. Por eso quiero dejar claro que no se trata de hacerse la víctima, aunque luego de leer el resto del post, creo que eso será inevitablemente obvio ya que creo qeu a cualquiera le daría pena la situación que voy a describir.

Yo, a Sophia, le fallé mal. Le fallé horrible. Le fallé al alejarme de ella para pasar más tiempo con Luis y no ganarme líos con él (porque claro, con ella jamás me ganaría líos). Le fallé desde antes, cuando no me iba bien con Luis y yo se lo ocultaba, para ganarme su aprobación. Le fallé incluso desde antes de eso, cuando estuve con Luis por las razones equivocadas y ella me dijo que "lo entendía, pero que no estaba de acuerdo". Y le fallé desde antes, desde mucho mucho más atrás, cuando luego de conocerla empecé a admirarla y a idolatrarla y a ver en ella a un ser cuasi-perfecto al cual yo quise parecerme a toda costa. Le fallé entonces porque dejé de ser sincera y empecé a ser una cosa inventada, con miedo de mostrarse a sí misma por temor a perderla a ella.

Sophia... quisiera que me perdonaras para yo poder perdonarme a mí misma. Aunque ya sé que es absurdo. Me dices que te pido disculpas sólo para quedar bien contigo. ¡Obvio que quiero quedar bien contigo! ¡Eres mi amiga! ¡Me importa lo que pienses de mí! Me dices además que eliges creerme porque, como no nos pudimos ver en persona, no tienes manera de saber si mis disculpas son sinceras o no. Y a mí me da mucho miedo pensar en el día en que realmente nos veamos y te pida disculpas cara a cara por lo que hice. Porque... tú ves más allá que yo y te das cuenta de mis intenciones mejor que yo misma. Y yo, lo siento, pero por más que me repito qeu somos iguales, no puedo negar que tú percibes mejor todo. Entonces, ¿qué tal si estoy siendo egoísta y no me doy cuenta? ¿Cómo controlar aquello que, justamente, no controlamos? Es imposible. Y eso me da miedo, no poder hacer nada y qeu tu sentencia final sea "culpable". Y lo peor es qeu tendrás razón (¿la tendrás?) en decirme eso y yo no podré exigirte nada (¿en serio, no podré?) en honor de nuestra amistad. Tengo que entender que te sentiste traicionada o dolida o decepcionada y que nuestra relación no volverá a ser la misma nunca.

Uno no se da cuenta de muchas cosas. Qué tal si estoy siendo egoísta sin darme cuenta. Tú lo verías y yo no podría hacer nada al respecto. Tengo miedo de estarme engañando a mí misma sin darme cuenta. Pero no, yo te quiero mucho y quiero arreglar las cosas contigo, de corazón.

"Entre amigos siempre se solucionan las cosas. Y si no se solucionan, a lo mejor nunca fueron amigos de verdad." Qué pena me daría pensar que entre tú y yo nunca hubo amistad verdadera. ¿Por qué? ¿Por qué tuvo que ser así? Yo lo decidí así, pero...

Bueno, hablé con J sobre mi miedo a enfrentarte. Sobre cómo no pude despedirme de ti. Sobre cómo tuvimos que arreglar los asuntos por correo. Me dijiste que no me considerabas más tu amiga, fuiste cruel conmigo y luego lo admitiste, pediste disculpas por eso. No me importó. No me importa nada de lo que hagas, Sophia, eres mi amiga, no quiero perderte.

Es irreal, ilógico que me desespere así por alguien. ¿Te ha pasado antes? ¿Cuántas personas te ofrecen su amor cada día? ¿A cuántas tienes qeu rechazar al mes? Quisiera poder estar en tu lugar a veces pero luego no sé si yo lo soportaría...

No, estoy hablando casi con rencor, no puede ser... ¿Te guardo rencor por no perdonarme? ¿Por no hablarme? Pero si yo misma sé que no tengo derecho.

Tengo sentimientos encontrados al respecto. Por un lado no me siento con derecho a reclamarte nada, por el otro me molesta que me juzgues. Pensé que los amigos se aceptaban como eran. Claro, también quieren que el otro mejore, pero hay que encontrar el equilibrio ¿no? Pucha Sophia, ¿qué nos pasó?

Ya, tengo que dejar de hablar de esto, estoy enredada, así no puedo seguir.

Cómo escribo

Y ojo que dije "cómo escribo" y no "cómo escribir", porque no hay cosa que encuentre más odiosa que esa gente que se pasa dando consejos a diestra y siniestra sobre cualquier cosa, creyéndose muy sabihondos. Nah, esto es sólo mi experiencia, lo que yo hago, lo que a mí me pasa y ya.

Siempre he imaginado a alguien preguntándome algo que a mí me gusta preguntarles a los artistas: ¿cómo creas? En mi caso, ¿cómo escribes? O sea, cuál es el proceso creativo. Me parece un asunto de lo más interesante. Yo, personalmente, separaría mis procesos creativos en dos tipos:

1) El emocional: porque no sé de qué otro modo llamarle. Sucede que voy caminando, haciendo cualquier cosa al azar y de pronto, ¡bam! se me ocurre algo. Pero no es una idea, sino es más bien una oración hecha, completa, terminada, una idea realizada casi totalmente, que sólo necesita que yo la apunte para repercutir en el plano material. Entonces busco desesperadamente algo, un papel, la computadora, una servilleta, la pared, lo que sea; un lugar donde empezar a escribir porqeu una vez que empieza, suceden las demás palabras como en catarata, una tras otra, tras otra, tras otra. Yo no lo detengo, se detiene solo. Yo no lo controlo, se controla solo. Yo ni lo escribo, se escribe solo. Yo sólo voy apuntando lo que va llegando a mi mente, como una caña a través de la que va soplando el viento.

2) El mental: otras veces el proceso es más intelectual, podríamos decir. Esta forma de creación es más tediosa y demora más, pero es también mucho más entretenida. Es cuando se me ocurre que quiero hacer un cuento o un poema o una historia en general con determinadas características. Entonces voy pensando qué necesito, cómo deben ser los personajes, qué estilo utilizar... Voy calculando variables y construyendo de acuerdo a mis resultados. En esos casos me siento más bien como un arquitecto o como un ingeniero diseñando planos de algo que luego tengo que construir yo mismo. Cada palabra, un ladrillo. Cada oración, una pared. Cada escena, un cuarto. Y así, hasta que termino. A veces la construcción no es una casa, puede ser también una máquina, algo dinámico que se va moviendo mientras el lector se va moviendo dentro, no lo sé. Pero suelen ser cosas un poco más complicadas las que nacen de este proceso.

Estas son mis fuentes de inspiración, por así decirles. De aquí voy sacando mis borradores, mis ideas generales. Pero usualmente son eso, versiones primeras. Sea de una u otra manera, siempre dejo la primera versión reposar un tiempo. La cantidad del tiempo es relativa, a veces basta un minuto, a veces puedo necesitar un año. Lo que importa es que sea el tiempo necesario para que pueda leerlo una segunda vez con nuevos ojos. Así, la idea es sentir lo que sentiría un lector desconocido al leer lo qeu acabo de escribir; verificar si estoy transmitiendo el sentimiento o la idea original. Puede que haya que pulir por aquí, por allá, que haya grumos en la historia. Esos hay que disolverlos hasta que quede algo uniforme, homogéneo. Hasta que la historia se convierta en una flecha certera apuntando hacia la idea que quiero transmitir.

Y creo que voy a terminar mi explicación en este punto porqeu esto de transmitir es tan relativo, si el arte debe usarse como fin o como medio, si se puede transmitir una idea a través del arte en absoluto (por eso de la relatividad en la percepción de cada uno) y en fin, ya saben. Demasiado que decir para abarcarlo en una pequeña entrada de blog.