Por fin pude hablar del tema con alguien que me entendiera. Le agradezco mucho a J (ya me olvidé del seudónimo que le puse en este blog) que me haya escuchado. Nunca antes había trabajado el asunto con nadie, nunca antes me había desahogado ni había llorado más que conmigo misma. Y ahora, una vez que está todo el en aire, me siento más tranquila - a pesar de no haber solucionado nada - porque por fin pude exteriorizar mis pensamientos de una manera ordenada que yo misma pudiera comprender.
Todo empieza con ese video que Sophia publica en su muro. Le pregunto amistosamente si ha visto la película cuyas imágenes se pasan en el video, como fondo de la canción. Me responde: "no." Y eso es todo. Un "no." a secas, con un punto detrás. Como queriendo decir "no, y cállate" o, más pragmáticamente, "no y punto". Ok, lo entiendo, soy ingenua pero no soy tonta. No puede acercarse o no quiere acercarse o whatever. ¿Por qué? Sus razones tendrá. Y no la cuestiono porque ni me molesta ni me resiente lo que hace. No puedo molestarme ni resentirme con ella porque... ¿por qué, en verdad? Porque no me nace. No hay razones para no enojarse con alguien, o a lo mejor las hay tantas que ya no tiene sentido mencionarlas o tal vez son tantas porque justamente no son más que excusas para no hacer algo que, a fin de cuentas, sencillamente no nos da la gana de hacer. Pero, en este caso, si tuviera que mencionarlas, sería esto: confío en el criterio de ella más que en el mío propio, uno, y dos, tiene toda la razón de estar dolida conmigo y de no querer acercarse.
Siempre me han criticado mis amigos que yo adopto el papel de la víctima, de la sufrida. Pues no, el hecho de que me ponga triste en determinadas situaciones no me hace una víctima ni nada parecido. Y me ofende el que las personas piensen (especialmente el que mis amigos piensen) que mi tristeza no es más que un teatro para dar lástima. Qué asco, no. Por eso quiero dejar claro que no se trata de hacerse la víctima, aunque luego de leer el resto del post, creo que eso será inevitablemente obvio ya que creo qeu a cualquiera le daría pena la situación que voy a describir.
Yo, a Sophia, le fallé mal. Le fallé horrible. Le fallé al alejarme de ella para pasar más tiempo con Luis y no ganarme líos con él (porque claro, con ella jamás me ganaría líos). Le fallé desde antes, cuando no me iba bien con Luis y yo se lo ocultaba, para ganarme su aprobación. Le fallé incluso desde antes de eso, cuando estuve con Luis por las razones equivocadas y ella me dijo que "lo entendía, pero que no estaba de acuerdo". Y le fallé desde antes, desde mucho mucho más atrás, cuando luego de conocerla empecé a admirarla y a idolatrarla y a ver en ella a un ser cuasi-perfecto al cual yo quise parecerme a toda costa. Le fallé entonces porque dejé de ser sincera y empecé a ser una cosa inventada, con miedo de mostrarse a sí misma por temor a perderla a ella.
Sophia... quisiera que me perdonaras para yo poder perdonarme a mí misma. Aunque ya sé que es absurdo. Me dices que te pido disculpas sólo para quedar bien contigo. ¡Obvio que quiero quedar bien contigo! ¡Eres mi amiga! ¡Me importa lo que pienses de mí! Me dices además que eliges creerme porque, como no nos pudimos ver en persona, no tienes manera de saber si mis disculpas son sinceras o no. Y a mí me da mucho miedo pensar en el día en que realmente nos veamos y te pida disculpas cara a cara por lo que hice. Porque... tú ves más allá que yo y te das cuenta de mis intenciones mejor que yo misma. Y yo, lo siento, pero por más que me repito qeu somos iguales, no puedo negar que tú percibes mejor todo. Entonces, ¿qué tal si estoy siendo egoísta y no me doy cuenta? ¿Cómo controlar aquello que, justamente, no controlamos? Es imposible. Y eso me da miedo, no poder hacer nada y qeu tu sentencia final sea "culpable". Y lo peor es qeu tendrás razón (¿la tendrás?) en decirme eso y yo no podré exigirte nada (¿en serio, no podré?) en honor de nuestra amistad. Tengo que entender que te sentiste traicionada o dolida o decepcionada y que nuestra relación no volverá a ser la misma nunca.
Uno no se da cuenta de muchas cosas. Qué tal si estoy siendo egoísta sin darme cuenta. Tú lo verías y yo no podría hacer nada al respecto. Tengo miedo de estarme engañando a mí misma sin darme cuenta. Pero no, yo te quiero mucho y quiero arreglar las cosas contigo, de corazón.
"Entre amigos siempre se solucionan las cosas. Y si no se solucionan, a lo mejor nunca fueron amigos de verdad." Qué pena me daría pensar que entre tú y yo nunca hubo amistad verdadera. ¿Por qué? ¿Por qué tuvo que ser así? Yo lo decidí así, pero...
Bueno, hablé con J sobre mi miedo a enfrentarte. Sobre cómo no pude despedirme de ti. Sobre cómo tuvimos que arreglar los asuntos por correo. Me dijiste que no me considerabas más tu amiga, fuiste cruel conmigo y luego lo admitiste, pediste disculpas por eso. No me importó. No me importa nada de lo que hagas, Sophia, eres mi amiga, no quiero perderte.
Es irreal, ilógico que me desespere así por alguien. ¿Te ha pasado antes? ¿Cuántas personas te ofrecen su amor cada día? ¿A cuántas tienes qeu rechazar al mes? Quisiera poder estar en tu lugar a veces pero luego no sé si yo lo soportaría...
No, estoy hablando casi con rencor, no puede ser... ¿Te guardo rencor por no perdonarme? ¿Por no hablarme? Pero si yo misma sé que no tengo derecho.
Tengo sentimientos encontrados al respecto. Por un lado no me siento con derecho a reclamarte nada, por el otro me molesta que me juzgues. Pensé que los amigos se aceptaban como eran. Claro, también quieren que el otro mejore, pero hay que encontrar el equilibrio ¿no? Pucha Sophia, ¿qué nos pasó?
Ya, tengo que dejar de hablar de esto, estoy enredada, así no puedo seguir.
No hay comentarios:
Publicar un comentario