viernes, 22 de octubre de 2010

Tanz, Improvisation (Parte II)

Ayer volví a ese curso fantástico de baile e improvisación. Estaba ese chico del nombre no-alemán, la chica que está estudiando para profesora y una chica nueva muy excéntrica. Como desde el calentamiento nos estamos moviendo por todos lados, para cuando tuvimos que hacer el primer ejercicio, yo estaba parada al lado de este chico. Me dio vergüenza mirarlo cuando nos dijeron que nos pusiéramos en parejas, pero casi no tenía opción, estábamos muy cerca.

El ejercicio consistía en bailar nuevamente pero con los brazos, dejando que los nuestros y los de nuestra pareja se toquen y se pierdan y se vuelvan a tocar en todas las formas posibles. Al comienzo fue difícil, el nerviosismo hace que no me pueda dejar llevar. Pero finalmente lo conseguí: luego de movimientos torpes que no nos llevaban a ningún lado, aprendí a ceder cuando él me empujaba, y a tomar su impulso para empujarlo a él también. Y así provocábamos un vaivén que, con la aceleración del ritmo de la música, se iba haciendo también más rápido, y ya no sabíamos quién empujaba y quién cedía, porque ambos estábamos moviendo los brazos arriba y abajo, a la derecha y a la izquierda, volteándonos y cogiendo el brazo opuesto, empujando y jalando y atrayéndonos y alejándonos, cada vez con mayor velocidad. Y finalmente, cuando la música volvió a su calma inicial, la velocidad de nuestros movimientos bajó, y la desaceleración desembocó en caricias lentas y tibias, en nuestros brazos entrelazados que se enredaban y se desenredaban con cada acorde del piano, de la guitarra, todavía buscándose y desencontrándose.

Procurábamos concentrarnos en el ejercicio, en los movimientos. Pero nuestras miradas se cruzaron más de una vez. Tiene una mirada profunda, de esas que hasta me dan un poco de miedo. Esos ojos que miran sin miedo y sin asco, unos ojos grandes y llenos de luz. ¿Quién es esa persona que mira detrás de la ventana? Me recordaron a los ojos de José Luis, a los ojos de Paola, a los de Katharina. Qué lindo.

Vinieron más ejercicios después de eso.

Me recordó un poco al tango, a una lucha de espadas, a un juego de niños y a una enredadera.

lunes, 18 de octubre de 2010

Finde lejos

El viernes fui a visitar a Karin y me quedé hasta el domingo en la noche. Fue un poco agotador. Me incomoda cuando las personas discuten sobre cosas triviales o por malentendidos o por fallas de comunicación. Me parecen cosas tan fáciles de resolver que el hecho de que alguien se tropiece con esas piedritas es... bueh.

Yo mejor ni juzgo, las piedras con las que yo me tropiezo tampoco son montañas que digamos.

Por otro lado, me sorprendió ver la cantidad de prejuicios que puede tener Karin. Por ejemplo, el hecho de no comprar cosas en tal o cual sitio porque son "baratas", o el hecho de no ver películas que no hayan salido como máximo el año pasado porque son "viejas". Otra cosa que debería corregir es su planificación. Todo el tiempo anda "estresada" por presión de tiempo, pero si planificara su día y supiera cuánto tiempo va a pasar en cada lugar, no tendría esa presión al final. En fin, supongo que simplemente hacemos las cosas de diferente manera y ya.

La nota graciosa del fin de semana fue cuando ella mandó a su esposo a comprar un "pimiento naranja" y él le trajo un pimiento amarillo y dos naranjas, jajaja. Claro, en el momento a él no le resultó tan gracioso que nos riéramos porque él también estaba con presión de tiempo (tenía que salir a trabajar ese día sábado hasta la madrugada) y el que Karin se burlara de él ocasionó, digamos, un pequeño arranque en él.

Dentro de todo puedo decir que fue divertido volver a ver a Karin. Siempre es lindo salir de donde uno está.

jueves, 14 de octubre de 2010

Tanz, Improvisation

Hoy fui a hacer compras en la mañana. Para variar regresé a mi casa cargando bolsas que pesaban más que mis culpas. Llegué y desempaqué todo alegrándome de haber comprado más frutas y verduras de lo habitual, pensando que "este mes comeré un poco más sano". Ja, en eso llega mi roomie y, mirando lo que había comprado, me comenta "eh, tú no comes muy sano, ¿verdad? Todas tus verduras son congeladas..." je, bueno. Whatever.

Luego me pidió por favor que cuando cocinara, terminara de limpiar la cocina al terminar. Bueno, lo admito, tengo la mala costumbre de no limpiar inmediatamente todas mis cosas cuando termino de usarlas. Pero es que es tan bonito sentarse a comer sin estar pensando en que "todavía tengo que lavar"... Y si me pongo a lavar antes de sentarme, se me enfría la comida :( Bueno, cuestiones de convivencia. Mi mamá siempre se preocupaba por lo desordenada que soy, pero a mi cuarto no le va tan mal, creo... Cuando uno está solo de veras y no tiene quién le haga las cosas es cuando de verdad se pone las pilas, ¿no?

En fin, después de eso tuve que ir a la uni. Hoy tuve la clase más genial. "Tanz, Improvisation", es el nombre y creo que lo dice todo. Bailamos libremente. Hoy hicimos unos ejercicios divertidísimos (rarísimos también). Primero hicimos que bailara nuestro dedo índice, luego nuestro codo, luego nuestro hombro, luego los pies, luego las rodillas. "Déjenlos bailar y síganlos adonde ellos los lleven" nos dijo la profesora mientras ponía una música lindísima, tranquila pero intensa. Luego hicimos el ejercicio en parejas. Esto fue lo mejor: a ojos cerrados, junten los dedos índices y háganlos bailar al ritmo de una música tranquila pero intensa. No espíen, no abran los ojos. Y experimenten: ¿qué tan arriba o qué tan abajo pueden llegar? ¿Pueden moverse sin perder el contacto? ¿Cuánto tiempo pueden bailar así, sin abrir los ojos? Y luego lo mismo con las palmas de las manos. Siempre procurando no perder el contacto. Y, finalmente, procuren separarse de su pareja y volver a juntarse (en esta parte pueden abrir un poco los ojos). Para mí, la experiencia fue bellísima: podía sentir la presencia de cada persona, la conexión con mi cuerpo y con el de ella. Incluso podía percibir la personalidad de cada uno, si se dejaba guiar o si guiaba, qué tan segura de sí misma estaba, con qué movimientos se sentía cómoda, qué "espectro de espontaneidad" tenía...

La profesora nos contó al final que había sido hermoso vernos bailar. Que a ella le gustan mucho estos cursos porque no hay "errores" que se puedan cometer: mientras uno esté consciente de su cuerpo y se sienta unido a él, lo que sea que haga se verá bello. La idea me parece hasta poética...

En ese curso, un chico llamó mi atención por ser el más libre de todos los hombres ahí, el más espontáneo. Me dio un poco de risa ver, cuando dijimos nuestros nombres, que el suyo no era alemán, como tampoco lo era su apellido. Un palito más para el cliché de que los alemanes no saben bailar. (Ojo, yo no creo esto, conozco muchos alemanes que bailan mejor que yo, sólo digo que es un cliché para el que he encontrado uno que otro especimen de ejemplo, ja). Y bueno, me hubiera encantado ser pareja de este chico en cualquiera de los ejercicios. Lamentablemente no se dio. Pero muchas de las otras personas con las que tuve contacto se sintieron también muy abiertas, muy bellas. Y fue curioso, éste chico que llamó mi atención fue el único con el qeu no pude hacer contacto visual en toda la clase. A pesar de que, antes, mientras esperaba en la salita que está fuera del salón, él y yo nos miramos constantemente - para luego esquivarnos el uno al otro, por supuesto, ya que no teníamos la menor idea de quiénes éramos ni qué hacíamos en ese lugar los dos...

En fin, fue una experiencia muy bonita y quise ponerla aquí. Por ahí que alguien, tal vez, quizás, algún día, encuentra este blog y lee esto y se anima a probar hacer esos ejercicios en un grupo de gente menos rochosa que el promedio y se da cuenta de lo genial y sensible que puede ser el cuerpo humano y de lo hermosas que pueden ser los resultados de los experimentos que hagamos con él.

miércoles, 13 de octubre de 2010

Clima

Los días feos y grises me recuerdan a Lima. A pesar de que en Lima no me gustaban, el estar lejos y recordarla se siente más o menos bonito. Nostalgioso.

Los días soleados me recuerdan a Raquel.

Eso significa que, este otoño, todos mis días serán felices porque todas sus opciones climáticas me traen recuerdos placenteros.

A ver cómo me va en invierno cuando empiece a nevar.

tiempo y abrazos

Me emociono cuando Raquel me menciona en su blog. Se siente bonito. El otro día soñé con ella, o bueno, soñé que hablaba con ella por messenger (ja, qué sueño para más tela ¿no?). En mi sueño, me saludaba diciéndome "hola pequeña" y yo me emocionaba más por eso. A lo mejor me gusta, quién sabe. La verdad es que ni yo lo sé. Y es mejor así.

Hace un par de días tomé consciencia (y tomé con otra chica más XD jaja) no, en serio, tomé consciencia de que nadie me está apurando en los estudios. Cierto, hay cursos que tengo que seguir obligatoriamente para poder graduarme y los créditos y las notas y todo eso. Pero puedo tomarme el tiempo que quiera y aprender todas las cosas que quiera, armar mis horarios como quiera y hacerlo todo con calmancia y pacientura. Al fin y al cabo, lo que quiero hacer llegando a Lima tiene más que ver con conocimientos comerciales y con voluntad que con cualquier otra cosa en primera instancia. Y esas cosas ya las tengo.

Estoy en una etapa de seguridad, eso es lindo. Y en gran parte se los debo a mis amigos. A Sofía y a Raquel más que a nadie. Y me siento feliz de conocer a las personas que conozco, me siento un poco más cerca de ellas (a pesar de que los alemanes suelan tener problemas para acercarse verdaderamente a las personas). A propósito de eso, ayer estuve en una práctica de coro con Javiera y sentí muchas ganas de abrazarla, pero no me atreví. Me acuerdo de que una vez Sofía me dijo que yo daba la impresión de necesitar mucho amor porque la abrazaba seguido, creo que eso me detuvo de abrazar a Javiera, se sintió feo que Sofía pensara que la abrazaba por razones egoístas, aunque a lo mejor tuviera razón. El otro día, en clase de salsa con Katharina, vio un gesto mío de felicidad y me abrazó enternecida y se sintió bonito. Y tengo que decir que también me sorprendió que me abrazara de esa manera tan espontánea, supongo que tengo ese prejuicio sobre los alemanes de que no suelen expresarse mucho físicamente.

domingo, 10 de octubre de 2010

Ay, mi madre...

Ayer me llamó mi mamá tardísimo. Me asustó, estaba en ese estado entre despierta y casi dormida, cayendo en las garras del sueño finalmente, cuando en medio del silencio y la calma nocturnos, suena el escándalo de mi celular timbrando y vibrando jajaja.

Bueno, lo mismo de siempre. Ella piense que puede y debe salvar su matrimonio. Dice que todos estamos aquí para aprender y que tal vez de la experiencia que están teniendo ella y mi padre puedan aprender a llevar mejor su matrimonio. Es su opinión y al final, le digan lo qeu le digan, ella va a hacer lo que quiera con su vida. Pero a mí nadie me quita de la cabeza que le sacaría más provecho a la situación si decidiera a tomar una decisión valiente y se divorciara de una vez por todas. Espero que mi papá sea un poco más firme que ella, que sea más... ¿cuál es la palabra? Sensato. Mi mamá dice "definitivamente ya no hay confianza", y luego "pero quiero salvar la relación"... ¿¡Qué relación?! Ahí ya no hay nada que salvar, creo yo. Fueron años... años de esconderse deudas el uno del otro, años de mi padre engañando a mi madre, años de incomprensión ininterrumpida, años de inestabilidad. De hecho debe de haber habido momentos bonitos y felices, momentos de fotografía, los días en que mi papá llegaba con flores para mi mamá o qué sé yo, las veces en que mi mamá cocinaba y a mi papá le gustaba la comida. Pero un matrimoniono puede basarse en momentitos felices, tiene que haber algo más de fondo, algo más profundo. Honestidad, confianza, eso es bááásico...

Pero ya, no quiero hacer bilis por algo que no puedo remediar. Mi mamá dice que a lo mejor mi papá podría ayudarme a comprarme una computadora o ayudarme a pagar mi pasaje del próximo año, cuando regrese. Pero no sé, él ya hace bastante por mí y no le quiero pedir más. Además, también tengo que conseguir trabajo y ganar plata por mi cuenta. Con eso, creo que podría ahorrar más que suficiente hasta julio para comprar mi pasaje de ida y vuelta y tener todavía una bolsa de viaje que me permita vivir fuera de la casa de mis padres. Espero que mi mamá no entre en crisis cuando se entere de eso último.

¿Buenas noticias? Ah, sí, ayer hablé con Raquel después de mucho tiempo por messenger. O bueno, ella dijo que fueron dos días, ja. Siempre me gusta hablar con ella. La siento mucho más cercana a mí que a Sofía, pero no de forma "emocional" sino... ¿cómo decirlo? La veo menos etérea y mis conversaciones con ella fluyen más naturalmente y sin esfuerzo. Con Sofía a veces me pasa eso de ya no saber qué decir o de no saber si lo qeu quiero contarle es apropiado o qué sé yo... con eso que me dijo de que ya no se siente obligada a hablar conmigo de temas que no le resulten agradables... Pero en fin. Basta. Siento que hoy me estoy quejando mucho de mi vida, jajaja no, eso no es típico en mí.

Voy a alistarme y a salir al teatro con Katharina, a quien no le he camuflado el nombre. Me divertiré, sisisi n_n

sábado, 9 de octubre de 2010

Ganas de escribir

Hoy terminé de analizar la estructura de la novela de Sofía. Estoy contenta porque es algo que le prometí que haría y por fin tuve el tiempo y la voluntad necesaria para hacerlo. Además, hoy también hice algo qeu estuve dejando para después mucho tiempo. Mi papá me escribió y yo no le respondí. Me escribió contándome cosas serias y yo no quise responderle porque me daba flojera tener que pensar por él...

Lo que pasa es que su situación con mi mamá es... complicada pero fácil de entender cuando uno ve las cosas más o menos objetivamente, desde afuera. El problema es que yo no puedo opinar porque soy hija y así les diga a ambos sus errores y aciertos, ambos van a terminar escuchando sólo lo que les conviene, van a terminar pensando que estoy del lado de cada uno de ellos y no es así. Supongo que lo que me molesta es no poder cambiar esa reacción en ellos, ese pensar que tienen la razón sí o sí. Ahora su única salida es divorciarse y espero qeu eso suceda lo antes posible y de la manera más civilizada que puedan.

En fin, ordené mis ideas para escribirle y le respondí. Hice lo de la novela de Sofía. Me sentí llena de voluntad y vine a armar mi horario de una vez por todas, que era lo otro qeu estaba dejando siempre para después. Y estaba haciendo eso pero empecé a emocionarme. A veces me pasa eso y no lo controlo y no puedo sacarlo de mí o para hacerlo tendría que ponerme a hacer ejercicio, a correr y saltar y creo qeu ni así lo podría expulsar de mi organismo. Y me da pereza ponerme a correr y a saltar ahora. No por hacerlo, sino por lo que implica: cambiarme, salir a correr, regresar a mi casa cuando seguramente ya esté cansada, etc. Así que imaginé que este sería el mejor medio para exorcizarme un poco, ja. Y creo que está funcionando.

Diré una última cosa: los últimos días he sido presa de la ansiedad causada por el ocio. Odio admitirlo, pero necesito tener la mente ocupada y el cuerpo también. Bajé un poco de peso mientras trabajaba, no paraba en todo el día: salía del trabajo y me iba a hacer deporte. Llegaba a mi casa y tenía la suficiente voluntad como para rehusarme a comer algo más en el día y de cualquier modo tenía que acostarme lo más temprano posible para poder despertarme a las cinco de la mañana al día siguiente y empezar la rutina otra vez. Las últimas semanas hasta tuve suficiente voluntad como para ir a hacer deporte los sábados... ¡¡Los sábados!! Jaja, pero bueno, ahora que tengo todo el tiempo del mundo, toda la libertad del mundo para hacer lo que me dé la gana, no los sé utilizar. Y en la desesperación, me agarra la ansiedad. Y la confundo o no la confundo sino que trato de apaciguarla con medidas tontas, tontas y ridículas, y absurtas y estúpidas... trato de dormir más y me pongo a comer. Hoy hasta tomé café... bueno, cappuccino o como se escriba y eso me tranquilizó un poco, para mi sorpresa. Pero bueno, en estos días he notado que he vuelto a subir de peso y eso me desalienta un poco. Espero qeu con la uni y estando ocupada pueda volver a un ritmo que haga que me olvide de la comida o que al menos mantenga mi mente en movimiento...

Siento que no debería ser así, que debería poder permanecer quieta. Pero no puedo y no quiero forzarme a hacer algo que no me nace. Ja, parece que me estuviera justificando. ¿Con quién? ¿Con Sofía? ¿Con Raquel? No... creo que es conmigo. Pero igual es tonto. Ja, si yo ya sé lo que hago... ¿no?

viernes, 8 de octubre de 2010

Nuevo blog

No. No vivo en el estado de Georgia, ni en ningún estado de EEUU. Tampoco vivo en ninguna ciudad llamada Georgia en ningún lugar del mundo. Vivo en una pequeña ciudad alemana llamada Bielefeld. Por ahora, al menos.

Mi nuevo blog se llama "Mi vida en Georgia" porque sucede que Georgia es el nombre de una de mis fuentes favoritas (por no decir que probablemente sea la que más me gusta). Podría haberse llamado "Mi vida en DejaVu" o "Mi vida monospaced" o tal vez incluso "Mi vida Rockwell", lo cual para quienes comprenden un poco de francés o inglés respectivamente a lo mejor hubiera resultado gracioso. Pero no. Elegí Georgia y así se quedará hasta que cambie de opinión o abandone el blog. Lo que suceda primero.

Ah, y lo creé porque, muy a mi pesar, soy muy floja para escribir entradas en mi diario real, de carne y hueso. Ja, bueno, técnicamente no está hecho de carne y hueso sino de papel y algo que mantenga las hojas unidas. Pero ya me habían entendido. Pero continuando con lo anterior: escribir ahí es una cosa que suelo encontrar muy agradable y romántica, sobre todo cuando tengo cargas de pluma fuente y puedo escribir con tinta líquida sobre papel blanquito y ver de cerca cómo se va secando/absorbiendo... Lamentablemente es una actividad que también dejo de lado cuando los músculos de mi muñeca no tienen la resistencia suficiente como para dar a luz a todas las palabras que le llegan desde mi cerebro.

Es así que, en un acto cuasi desesperado por expresarme de alguna forma virtual y tal vez un poco posera, decidí empezar a escribir mis entradas aquí. De cualquier manera, confío en que el contenido de la internet es lo suficientemente vasto como para que pocas personas lleguen hasta aquí, haciendo que este blog se mantenga más o menos privado (incluso poniéndolo en full stalker mode).

Así que, para ti, "desocupado lector", he aquí: Mi vida en Georgia.