Los días feos y grises me recuerdan a Lima. A pesar de que en Lima no me gustaban, el estar lejos y recordarla se siente más o menos bonito. Nostalgioso.
Los días soleados me recuerdan a Raquel.
Eso significa que, este otoño, todos mis días serán felices porque todas sus opciones climáticas me traen recuerdos placenteros.
A ver cómo me va en invierno cuando empiece a nevar.
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