lunes, 18 de octubre de 2010

Finde lejos

El viernes fui a visitar a Karin y me quedé hasta el domingo en la noche. Fue un poco agotador. Me incomoda cuando las personas discuten sobre cosas triviales o por malentendidos o por fallas de comunicación. Me parecen cosas tan fáciles de resolver que el hecho de que alguien se tropiece con esas piedritas es... bueh.

Yo mejor ni juzgo, las piedras con las que yo me tropiezo tampoco son montañas que digamos.

Por otro lado, me sorprendió ver la cantidad de prejuicios que puede tener Karin. Por ejemplo, el hecho de no comprar cosas en tal o cual sitio porque son "baratas", o el hecho de no ver películas que no hayan salido como máximo el año pasado porque son "viejas". Otra cosa que debería corregir es su planificación. Todo el tiempo anda "estresada" por presión de tiempo, pero si planificara su día y supiera cuánto tiempo va a pasar en cada lugar, no tendría esa presión al final. En fin, supongo que simplemente hacemos las cosas de diferente manera y ya.

La nota graciosa del fin de semana fue cuando ella mandó a su esposo a comprar un "pimiento naranja" y él le trajo un pimiento amarillo y dos naranjas, jajaja. Claro, en el momento a él no le resultó tan gracioso que nos riéramos porque él también estaba con presión de tiempo (tenía que salir a trabajar ese día sábado hasta la madrugada) y el que Karin se burlara de él ocasionó, digamos, un pequeño arranque en él.

Dentro de todo puedo decir que fue divertido volver a ver a Karin. Siempre es lindo salir de donde uno está.

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