Hoy fui a hacer compras en la mañana. Para variar regresé a mi casa cargando bolsas que pesaban más que mis culpas. Llegué y desempaqué todo alegrándome de haber comprado más frutas y verduras de lo habitual, pensando que "este mes comeré un poco más sano". Ja, en eso llega mi roomie y, mirando lo que había comprado, me comenta "eh, tú no comes muy sano, ¿verdad? Todas tus verduras son congeladas..." je, bueno. Whatever.
Luego me pidió por favor que cuando cocinara, terminara de limpiar la cocina al terminar. Bueno, lo admito, tengo la mala costumbre de no limpiar inmediatamente todas mis cosas cuando termino de usarlas. Pero es que es tan bonito sentarse a comer sin estar pensando en que "todavía tengo que lavar"... Y si me pongo a lavar antes de sentarme, se me enfría la comida :( Bueno, cuestiones de convivencia. Mi mamá siempre se preocupaba por lo desordenada que soy, pero a mi cuarto no le va tan mal, creo... Cuando uno está solo de veras y no tiene quién le haga las cosas es cuando de verdad se pone las pilas, ¿no?
En fin, después de eso tuve que ir a la uni. Hoy tuve la clase más genial. "Tanz, Improvisation", es el nombre y creo que lo dice todo. Bailamos libremente. Hoy hicimos unos ejercicios divertidísimos (rarísimos también). Primero hicimos que bailara nuestro dedo índice, luego nuestro codo, luego nuestro hombro, luego los pies, luego las rodillas. "Déjenlos bailar y síganlos adonde ellos los lleven" nos dijo la profesora mientras ponía una música lindísima, tranquila pero intensa. Luego hicimos el ejercicio en parejas. Esto fue lo mejor: a ojos cerrados, junten los dedos índices y háganlos bailar al ritmo de una música tranquila pero intensa. No espíen, no abran los ojos. Y experimenten: ¿qué tan arriba o qué tan abajo pueden llegar? ¿Pueden moverse sin perder el contacto? ¿Cuánto tiempo pueden bailar así, sin abrir los ojos? Y luego lo mismo con las palmas de las manos. Siempre procurando no perder el contacto. Y, finalmente, procuren separarse de su pareja y volver a juntarse (en esta parte pueden abrir un poco los ojos). Para mí, la experiencia fue bellísima: podía sentir la presencia de cada persona, la conexión con mi cuerpo y con el de ella. Incluso podía percibir la personalidad de cada uno, si se dejaba guiar o si guiaba, qué tan segura de sí misma estaba, con qué movimientos se sentía cómoda, qué "espectro de espontaneidad" tenía...
La profesora nos contó al final que había sido hermoso vernos bailar. Que a ella le gustan mucho estos cursos porque no hay "errores" que se puedan cometer: mientras uno esté consciente de su cuerpo y se sienta unido a él, lo que sea que haga se verá bello. La idea me parece hasta poética...
En ese curso, un chico llamó mi atención por ser el más libre de todos los hombres ahí, el más espontáneo. Me dio un poco de risa ver, cuando dijimos nuestros nombres, que el suyo no era alemán, como tampoco lo era su apellido. Un palito más para el cliché de que los alemanes no saben bailar. (Ojo, yo no creo esto, conozco muchos alemanes que bailan mejor que yo, sólo digo que es un cliché para el que he encontrado uno que otro especimen de ejemplo, ja). Y bueno, me hubiera encantado ser pareja de este chico en cualquiera de los ejercicios. Lamentablemente no se dio. Pero muchas de las otras personas con las que tuve contacto se sintieron también muy abiertas, muy bellas. Y fue curioso, éste chico que llamó mi atención fue el único con el qeu no pude hacer contacto visual en toda la clase. A pesar de que, antes, mientras esperaba en la salita que está fuera del salón, él y yo nos miramos constantemente - para luego esquivarnos el uno al otro, por supuesto, ya que no teníamos la menor idea de quiénes éramos ni qué hacíamos en ese lugar los dos...
En fin, fue una experiencia muy bonita y quise ponerla aquí. Por ahí que alguien, tal vez, quizás, algún día, encuentra este blog y lee esto y se anima a probar hacer esos ejercicios en un grupo de gente menos rochosa que el promedio y se da cuenta de lo genial y sensible que puede ser el cuerpo humano y de lo hermosas que pueden ser los resultados de los experimentos que hagamos con él.
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