Hoy terminé de analizar la estructura de la novela de Sofía. Estoy contenta porque es algo que le prometí que haría y por fin tuve el tiempo y la voluntad necesaria para hacerlo. Además, hoy también hice algo qeu estuve dejando para después mucho tiempo. Mi papá me escribió y yo no le respondí. Me escribió contándome cosas serias y yo no quise responderle porque me daba flojera tener que pensar por él...
Lo que pasa es que su situación con mi mamá es... complicada pero fácil de entender cuando uno ve las cosas más o menos objetivamente, desde afuera. El problema es que yo no puedo opinar porque soy hija y así les diga a ambos sus errores y aciertos, ambos van a terminar escuchando sólo lo que les conviene, van a terminar pensando que estoy del lado de cada uno de ellos y no es así. Supongo que lo que me molesta es no poder cambiar esa reacción en ellos, ese pensar que tienen la razón sí o sí. Ahora su única salida es divorciarse y espero qeu eso suceda lo antes posible y de la manera más civilizada que puedan.
En fin, ordené mis ideas para escribirle y le respondí. Hice lo de la novela de Sofía. Me sentí llena de voluntad y vine a armar mi horario de una vez por todas, que era lo otro qeu estaba dejando siempre para después. Y estaba haciendo eso pero empecé a emocionarme. A veces me pasa eso y no lo controlo y no puedo sacarlo de mí o para hacerlo tendría que ponerme a hacer ejercicio, a correr y saltar y creo qeu ni así lo podría expulsar de mi organismo. Y me da pereza ponerme a correr y a saltar ahora. No por hacerlo, sino por lo que implica: cambiarme, salir a correr, regresar a mi casa cuando seguramente ya esté cansada, etc. Así que imaginé que este sería el mejor medio para exorcizarme un poco, ja. Y creo que está funcionando.
Diré una última cosa: los últimos días he sido presa de la ansiedad causada por el ocio. Odio admitirlo, pero necesito tener la mente ocupada y el cuerpo también. Bajé un poco de peso mientras trabajaba, no paraba en todo el día: salía del trabajo y me iba a hacer deporte. Llegaba a mi casa y tenía la suficiente voluntad como para rehusarme a comer algo más en el día y de cualquier modo tenía que acostarme lo más temprano posible para poder despertarme a las cinco de la mañana al día siguiente y empezar la rutina otra vez. Las últimas semanas hasta tuve suficiente voluntad como para ir a hacer deporte los sábados... ¡¡Los sábados!! Jaja, pero bueno, ahora que tengo todo el tiempo del mundo, toda la libertad del mundo para hacer lo que me dé la gana, no los sé utilizar. Y en la desesperación, me agarra la ansiedad. Y la confundo o no la confundo sino que trato de apaciguarla con medidas tontas, tontas y ridículas, y absurtas y estúpidas... trato de dormir más y me pongo a comer. Hoy hasta tomé café... bueno, cappuccino o como se escriba y eso me tranquilizó un poco, para mi sorpresa. Pero bueno, en estos días he notado que he vuelto a subir de peso y eso me desalienta un poco. Espero qeu con la uni y estando ocupada pueda volver a un ritmo que haga que me olvide de la comida o que al menos mantenga mi mente en movimiento...
Siento que no debería ser así, que debería poder permanecer quieta. Pero no puedo y no quiero forzarme a hacer algo que no me nace. Ja, parece que me estuviera justificando. ¿Con quién? ¿Con Sofía? ¿Con Raquel? No... creo que es conmigo. Pero igual es tonto. Ja, si yo ya sé lo que hago... ¿no?
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