sábado, 23 de julio de 2011

jódete, no quiero ni verte la cara. Nunca nadie me había hecho sentir tan mal, nunca nadie me había mentido de esa manera, me había tratado de una forma que no me merecía... yo sabía a lo que me metía, lo supe desde el primer momento, lo supe lo supe. No soy una niña, tú lo dijiste, pero eso no quita que toda esta situación sea tu culpa porque yo de verdad no sabía que las cosas serían así, porque tú me dijiste que terminarías con ella para cuando yo llegara. Pasaba el tiempo y no lo hacías y yo no te dije nada, no te presioné, acepté las cosas como estaban. Pero no pensaste en nada, no pensaste en que me sentiría mal de que vinieras a vaciarte en mí y luego te pusieras tus malditos pantalones y te fueras. Yo sé que eso a ti también te hace sentir mal pero ¡JÓDETE! Yo soy la que se queda y tú me buscaste a mí. Yo estaba de lo más tranquila, sin hacer daño a nadie. Tú me hablaste, me floreaste, me sedujiste, me prometiste mil cosas. Encima te portaste lindo conmigo y cuando te necesité como amigo, me llevaste a la cama casi sin piedad. No te voy a mentir, yo también tuve ganas. Y después de esa vez, sigo teniendo ganas hasta ahora. Te sigo teniendo ganas. Y por eso me duele tanto, no es sexo nada más, yo quería acostarme contigo y pasar tiempo contigo. Te ofrezco todo, te doy todas las facilidades. Te ofrezco más de lo que le he ofrecido a nadie en mi vida. Y parece que es demasiado para ti, me desprecias. Porque así es como me siento. Despreciada. Lo peor es que no me atrevo a decirte nada de esto en la cara porque no me siento con derecho. No me siento con derecho a nada, yo no soy tu enamorada. Tal vez si lo fuera, nada de esto me dolería tanto. No, ni siquiera eso. No necesitaría ser tu enamorada, sólo que tú no tuvieras que mantenerme en la clandestinidad, que no tuvieras que esconderme y mentirle a todo el mundo para verme. Tal vez si eso nada más fuera distinto... Yo sé que no vale la pena llevar una relación, jamás lo consideré, yo me quedo un par de meses (oh, sí que me pareció una eternidad el tiempo que pasó hasta que vine, el tiempo desde la primera sesión de cámara web, y esta vez no sé cuánto más me quedaré en alemania, no lo sé, tal vez ya nunca regrese, tal vez no te vuelva a ver o cuando regrese, tú estés con la mujer de tus sueños y no te atrevas a sacarle la vuelta ni a balas, te habré perdido para siempre... siento que era ahora o nunca, y por como se ve el panorama, más probablemente sea nunca).
No, Luis, no. No puedo aceptarlo. Por otro lado, me muero por tenerte en mi cama, aunque sea algunas horas, aunque sea para una caricia esquiva y apurada. Por otro lado, tengo miedo de que la situación me duela tanto que termine odiándote (de hecho, no sé si te das cuenta, pero ya empecé...) y eso me da mucho miedo porque es desagradable para mí. Odiar a alguien es el sentimiento más horrible que puede existir, Luis. Y me duele, me duele, me duele como la chucha. No quiero sentir rencor, no me gusta, odio odiar. Me descontrola, me desestabiliza, me consume demasiada energía...
¿Qué hubiera querido yo? Obvio, ideal hubiera sido que terminaras con ella. Pero no necesitaba eso si es que me podías dar medio día de tu vida una vez cada dos semanas. No necesito que cumplas con todo lo que me ofreciste - que te quedes a dormir y te vayas a tu trabajo de mi casa, qu eme hagas el amor todas las noches y cada vez que puedas, que escuchemos música juntos, veamos películas, leamos libros... no necesito que cumplas con todo, pero sí que cumplas con ALGO. Un día, una vez al mes... no importa. Pero que sea bonito, que no me sienta apurada, es lo peor... no, por favor, no me hagas sentir que me buscas para eso. Y yo sé que no me buscas para eso, pero... quédate. Quédate unas horas más. Por favor. Por favor, quédate... Por favor...


Te diste cuenta. Yo ya ni sé lo que quiero.

No hay comentarios:

Publicar un comentario