Karina casi me mata. Me reclamó que me acostara con un hombre que en nueve meses va a ser papá. Me dijo que era inmoral, poco ético. Nunca antes me había resondrado así, ella siempre estaba conmigo... Pero tiene razón. Me porté mal. Me falté el respeto a mí misma, a Luis y a su mujer.
Yo no estoy para que me consuelen. Me dejé hipnotizar por Luis y me hice la loca creyendo que sus acercamientos eran simplemente amistosos. Como si uno de verdad le lamiera el cuello a alguien más por amistad... que se vaya a la mierda. Él sabía que yo no podía decirle que no a nada. Y lloró encima. Lloró, seguramente porque le frustró la situación. Por no saber qué hacer. No sé. Por mí que se vaya todo a la mierda, que se joda olímpicamente.
Luis, date cuenta que estar contigo me hace daño, me duele como la chucha. Me duele horrible, espantosamente, extiende la definición de dolor... no, bueno, mentira, no es tan grave. Pero sí me frustra. Me frustra horrible no poder estar contigo. Y tú, por liberarme de mi frustración, quieres seguir en las mismas. No, no, esa no es la solución. La solución es que se mueran tu enamorada y tu hijo y que tú te quedes conmigo. Y eso no va a pasar y sólo el hecho de pensarlo me hace sentir la peor mierda inmunda que ha pisado la faz de la tierra. No podemos estar, no podemos y no podemos. Por más que querramos, NO. SE. PUEDE. Y tienes que entenderlo y aceptarlo. Y aceptar también que ser tu amiga me duele en el alma porque seré testigo de una felicidad que no voy a compartir yo contigo.
Espero encontrar a un chico que me valore de verdad. No quiero vivir pensando en ti los próximos años.
No hay comentarios:
Publicar un comentario