viernes, 19 de agosto de 2011

ni modo

te estás enamorando. Lo mismo pasó conmigo, creo que no te gusté en serio hasta bastante después de estar saliendo y conociéndomos. Uno no sabe por qué le gusta la otra persona, no lo entiende, es como que simplemente se da, es una química nada más. Es inexplicable. No hay argumentos a favor y, consecuentemente, no los hay en contra. No se puede convencer a alguien de enamorarse o de "des-enamorarse". Es imposible. Aunque se intentara mil veces, el lazo emocional no se rompe con esa clase de cuchillos.

Cada día pienso sobre esto, cuando dejo de estar distraída, cuando dejo de llenarme el cerebro con cualquier información aleatoria... ni bien encuentro un momento en blanco, a solas, pienso en esto y me digo a mí misma una y mil veces que tengo que aprender a dejar ir. "Deja libre aquello que amas." Lo siento porque sé que estaré llenando mi blog de lo mismo, aburriéndome y aburriendo... Pero ése es el estado actual de mi mente. La ocupan tú y la idea de dejarte ir, de resignarme, de no buscarte con esperanzas abrigándome el cuello... Resignación. Dejar ir.

Y, tontamente, como Dorian Gray, pienso que mis sacrificios enternecerán tu corazón (algún día, si es que nos volvemos a encontrar aún sin habernos casado) y te apiadarás de mí dándome al menos un beso furtivo, pero no. Yo te conozco (desde el pelo, hasta la punta de los pies...) y sé que jamás le harías daño a una enamorada cuando estás enamorado.

Por cierto... qué ironía, ¿verdad? El mundo da vueltas, y ahora soy yo la que suplicaría por tu amor.

No hay comentarios:

Publicar un comentario