se siente raro. Alfonso. De nuevo me gusta alguien que está literalmente a miles de kilómetros de distancia, que tiene muchísimo mayores probabilidades de terminar liado con una persona, a mí parecer, muchísimo menos madura que yo. ¿por qué será? ¿por qué me tiene que pasar esto constantemente?
Un amigo dice que se repetirá hasta que entienda qué es lo que tengo que aprender de todo esto. ¿tengo que aprender que mi vida está en lima y no acá? ¿tengo que volver? Mi corazón apunta a eso, pero no me atrevo a seguirlo. ¿por qué? sigo teniendo miedo de desilusionar a mi padre, tan orgulloso de saberme aquí, luchando para salir adelante en un país extraño. toda esa imagen se derrumbará una vez qeu yo esté fuera. una vez que regrese...
alfonso. alfonso. Me repito su nombre en mi mente cada noche antes de dormir como un sueño lúcido. Me imagino escenas enteras en las que él es mi eterno interlocutor. Su nombre retumba en mis oídos como un timbre molesto. Empiezo a sentir que me desvanezco cuando pienso en él. Sí, la cursilería ha llegado ya al punto crítico en que no me queda más que asumir lo que siempre supe. Alfonso me gusta, me gusta como la chucha y seguramente va a estar con otra tipa mientras que yo espero eternamente en un país lejano a encontrar a alguien que me cause esa misma primera impresión. Mientras espero que la distancia entre la persona especial y yo se acorte. Mientras espero, espero, espero...
No hay comentarios:
Publicar un comentario