lunes, 27 de febrero de 2012
mendigando amor
De alguna manera, por alguna razón, siempre termino procastinando las entradas para este blog. La misma razón por la que siempre se me ocurre qué escribir cuando camino de la estación de tren a mi casa. Seguramente. Sí. Seguramente.
Últimamente me invade una idea cada vez que hago ese camino. La idea de llegar a casa. "Llegar a casa"... suena tan lindo, tan poético. La idea de tener un hogar, un lugar donde me sienta a gusto, un lugar a donde llegar, una Ítaca con una Penélope esperándome. Y es eso precisamente lo que siempre me falta: la Penélope. Lo recuerdo cada vez que hago ese camino. Es inevitable, porque es mi último trecho a casa, la recta final antes de entrar en la habitación con calefacción, antes de huir finalmente del frío hasta el día siguiente. Mi lugar.
Necesito a una Penélope. Necesito saber que tarde o temprano, habrá alguien esperándome. Esperándome para dormir acurrucados, para comer juntos, desayunar juntos, ordenar juntos, cocinar juntos, limpiar juntos. Esperándome para hacer las compras juntos y para salir juntos a tomar aire. Lo curioso es que no quiero a una Penélope que esté conmigo - si fuera así, ya no sentiría que es una Penélope lo que busco. No, no quiero a alguien con quien quiera pasar todo el día. Yo no soy ese tipo de persona.
No estoy segura de si digo esto por el rollo con J. Pero de eso hablo después. Ya ves, lo que necesito es alguien que "esté ahí". Alguien que me necesite. O sea, necesito sentirme necesitada, por un lado. Al menos eso pensé primero, pero luego fue como un... a ver: necesito sentirme necesitada. Pero hey, hay mucha gente que me necesita ahora mismo. Tengo amigos muy queridos, tengo familia, y todos ellos me necesitan. Sí, cierto, me necesitan, pero no les resulto indispensable. Tal vez irreemplazable, sí, pero no indispensable. Yo quiero a alguien que me considere el amor de su vida, alguien que, si pudiera, pasaría todo el día conmigo. Sí, pero yo misma dije que yo no quería a alguien para pasar todo el tiempo con esa persona. Claro, es que no es que quiera a alguien PARA pasar todo el tiempo con él. Quiero a alguien que QUIERA pasar todo el tiempo conmigo. Por eso: una Penélope. A alguien que "esté ahí".
J me llevó a pensar que tal vez las ausencias de mi padre y de mi madre hayan dejado huellas en mí que yo no he notado todavía. No me lo dijo así, esa fue una conclusión propia, pero para no hacer larga la historia, digamos que ella me ayudó. Así que en esta situación no pude evitar pensar que tal vez eso tendría que ver en el asunto... alguien que esté ahí. Que esté como mis padres no estuvieron. Quiero a alguien que me necesite como mis padres no me necesitaron... no, no es eso. Que me espere. Un lugar a donde llegar. Una casa. Eso.
Me di cuenta de que siempre ando esperando, siempre soy yo la que se entrega, la que tiene paciencia con el otro. Ya no quiero eso. No quiero seguir mendigando amor.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario