miércoles, 27 de abril de 2011

Ya no sé qué pensar

Ya no sé qué pensar. Hablo con Raquel, extraño a Sofía. Hablo con Sofía, extraño a Raquel. Parece que no conociera realmente a ninguno de los dos, me hago ideas de cómo son y los idealizo o incluso sin idealizarlos, me quedo con un concepto de ellos que no es el real.

Me da miedo hablarles, contarles lo que me pasa. No porque sea trivial, sino porque cometo errores y los cometo conscientemente, como me dijo Raquel. A veces peco de falsa y mentirosa y yo lo sé. Peco de poco auténtica y yo lo sé. Recuerdo cuando Joanna me dijo "puedes contarme también las cosas que no sean contables". Comprensión, aceptación, paciencia. Al final lo que cada uno haga es cuestión de cada uno. Los errores que cada uno cometan are for each one of us to correct. Cada quien se reprende cuando es debido, cada quien se arrepiente cuando es debido. Yo creo eso y creo que en eso se encuentra la clave de crecer.

¿Y los amigos? Raquel dice que ella sobreestima a sus amigos, que sus amigos son seres perfectos de luz. Que por eso no tiene que fijarse en cómo les dice las cosas, que lo que importa es el mensaje, que yo no tendría por qué sentirme ofendida si me dice falsa o mentirosa si es que yo sé que es verdad. Pero, ¿qué quiere que haga? Yo siento - o más bien sentí - que no le toca a ella decirme eso, sino que son cosas que tienen que salir de mí.

Lo peor del asunto es que no conozco a nadie "del nivel" de Sofía o de Raquel, todos mis demás amigos son intelectuales o inteligentes pero ninguno es espiritual. Por eso no tengo a nadie a quien acudir para preguntarle estas cosas. Y eso me hace sentir un poco sola, aislada y rechazada cuando converso con ellos. Cuando me dicen que "dislikean" mis comentarios, cuando no me explican las cosas, vaya, hasta cuando no me hablan. Cuando Raquel me dijo que perdía mi tiempo y mi energía, no me dolió tanto como cuando me dijo que se loshacía perder a los demás. Sentí en ese momento que me estaba diciendo que yo estaba haciéndole perder su tiempo a ella. ¿Ella me diría "me puedes contar las cosas que no sean contables"? ¿Me perdonaría mis errores? Me dijo que no me consideraba un ser deplorable (yo se lo pregunté) pero que perdía mi tiempo... ¿eso en qué me convierte? ¿En un ser lastimoso? ¿Quiero que me tengan pena? No, sólo quiero que me tengan paciencia. Tampoco quiero ser un niño, un bebé, quiero estar a su altura, pero... no, quiero que ellos me traten como si estuviera a su altura, pero me da la impresión de que ellos me tratan como si fuera menos. La pregunta es si me tratan como si fuera menos porque soy menos o... no sé, sólo porque creen que soy menos.

En un momento ella me dijo "no te das cuenta". Pues no, no me doy cuenta. Lo he dicho muchas veces. Uno no puede corregir aquello que no ve. Así como Raquel nunca podrá corregir su manera de hablarle a la gente porque no se da cuenta de lo que hace - y a lo mejor tendrá que pedir disculpas eternamente por cosas que no hace o que hace sin querer.

Y luego eso: intencionalidad, culpabilidad. Las personas cometemos errores sin querer, lastimamos a otras personas sin querer y no podemos decir que es culpa de los demás por ser susceptibles, por ser muy niños. También debemos de ser considerados con ellos, justamente porque hemos crecido y estamos por encima de las formas, no debería importarnos aceptar las ajenas. Y... Raquel dice que eso me limita. Que su forma de superar las formas a ella la libera, mi forma me limita. Y me lo dice así, tajantemente, como si no hubiera lugar a dudas. (Por eso Sofía le dice que a veces habla como si supiera todas las verdades del universo, yo no sé de qué se queja...)

Si viviéramos en un mundo en el que todo el mundo fuera como ella, todos nos podríamos decir las cosas a la cara honestamente y sin tapujos, sin fijarnos en que el otro se pueda sentir ofendido simplemente porque confiaríamos en que el mensaje se transmitirá limpio y que nuestra intención será equivalente a lo transmitido. Pero en la vida real eso es una quimera, es una mentira, es casi imposible. Tal vez alguna vez, en algún momento, hay chispazos, hay instantes en que se fluye limpiamente. Pero el fluir no siempre es constante, lo único constante es un cambio que trae consigo irregularidades que, salvo en casos excepcionales de increíble desarrollo personal, nos impiden ser transparentes todo el tiempo.

No sé, ya no sé qué pensar. Me confunde todo esto. No sé cómo quiero que me traten, no sé si mi manera de tratar a la gente es la correcta. Yo--- ¿se tiene derecho a esperar algo de los demás? ¿Está bien o mal sobreestimar a la gente? ¿Qué pasa cuando sobreestimamos a alguien? ¿Tiene ése alguien derecho a sentirse ofendido al darse cuenta de que no cubre con las expectativas? ¿Es también culpa del que sobreestima el que el otro se haya sentido mal? Uno es lo que es y ya. Supongo que a mí me duele darme cuenta de que no soy lo que Raquel quiere que sea, ante sus ojos yo vengo a ser algo "menos". Alguien poco auténtica. Pero ¿por qué? ¿Qué pasó ese día? ¿Por qué me sentí mal? ¿Porque me dijo falsa, mentirosa? Pero a veces peco de falsa y mentirosa, ya lo dije en esta misma entrada... Es verdad. ¿Por qué me enojé? Supongo que fue por la actitud de ella, tan tranquila, tan soberana, tan dueña del mundo. Por eso, porque me lo dijo sin la menor empatía o simpatía, sin preocuparse por mí, con esa actitud burlona... Está bien que me diga las cosas, pero... ¿burlarse? Y al final eso es lo que me molesta siempre de ella: sus burlas. Ella dice que son bromas, pero yo me las tomo en serio porque me bromea sobre fallas serias de mi persona. Fallas que yo lucho constantemente por corregir y que me persiguen y me han perseguido desde siempre. Por eso me duele que ella se burle, porque es como si no me tomara en serio. ¿O será que yo me tomo a mí misma demasiado en serio? También. Siempre he sido picona.

No sé, todo esto me confunde, pero tenía que escribirlo porque las ideas me dan vueltas en la cabeza y ya no puedo ni concentrarme al leer...

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