Tuve un problema en clase de literatura. Pensé que por prejuicios, por suciedad en la mente, percibí un cuento de manera "chueca". ¿Han leído "los funerales de la mamá grande"? Yo percibí a la mamá grande como una cosa autoritaria y fea. El profesor y los demás del grupo la percibieron más bien como una cosa agradable y positiva. Quise saber en qué medida tenía que ver con mi mente o con mi background y le pedí a Raquel el favor de que leyera el cuento y que lo discutiera conmigo. Ella aceptó de muy buena gana.
Tengo que admitir que me emocionó la idea de compartirle por primera vez aquello qeu tanto me apasiona. Tratar a la literatura procediendo científicamente, analizando, desmembrando y poniendo bajo microscopio para entender, es algo que en el fondo me parece un poco inútil, pero es inevitablemente entretenido y me gusta hacerlo. Y me imaginé que cualquier persona interesada en la literatura o en el oficio de escribir estaría también interesada en esos análisis porque al final aportan una perspectiva nueva ante la literatura. En fin, no quiero tratar de defender mi posición ni decir que esos análisis llevan a algo (porque al final yo también creo, como ya dije, que no llevan a nada). Pero sí dejar en claro que me parece un ejercicio disfrutable y estimulante y que quise compartirlo con Raquel.
Al comienzo, por vergüenza o por miedo o por flojera (o por cualquier combinación de las anteriores) quise pasar a la interpretación directamente y preguntarle cómo interpretaría el cuento sin analizarlo antes. Pero, como suele pasar, sin una idea más o menos clara de la construcción, no se puede llegar a muchas conclusiones. Así que me vi más o menos atrapada y decidí arriesgarme y mostrarle cómo analizar al narrador, a los lugares, a los personajes. Y así lo hicimos.
Llegamos a los personajes y entonces ella me interrumpió. Me dijo que había querido decirme desde hace rato que ella realmente pensaba que GGM no estuvo pensando nada de eso, que seguramente no haya nada que interpretar en el cuento y que el análisis este no le aportaba nada. Me sentí un poco mal por haber gastado energías en algo qeu no le llamara la atención. Así que traté de pasar a la interpretación, que era lo que me interesaba saber de ella. Quería saber si ella había percibido el cuento igual que yo. Discutimos un rato sobre eso.
Al final de la discusión le dije "¿te acuerdas de cuando te dije que aquí trataban a la literatura como una ciencia? ¿viste lo que intenté hacer con el cuento? Desarmarlo para ver sus piezas, romperlo en mil pedazos para ponerlo bajo lupa..." "Sí" me respondió, "me sentí mal haciendo esto". Para ella, la experiencia fue comparable con violar a alguien. Y pensar que yo la hice pasar por todo eso.
Hablamos un rato sobre este procedimiento, sobre sus ventajas y sus desventajas. Yo sé que es muy poco práctico pero sus burlas hacia él, pues... terminé pidiéndole que no lo despreciara. Su reacción fue inmediata: "hey, yo no te desprecio a ti, a ti te quiero mucho. Es sólo que el método es..." y ya no recuerdo bien qué más dijo. "A ti te quiero mucho", esas palabras me impactaron tanto. Ja, soy una tonta, a pesar de que ya lo sé. En fin, volviendo a lo anterior, seguimos hablando sobre el asunto de tratar el arte como ciencia, de por qué se hace, de qué implicancias tiene, cosas de ese tipo que no nos llevaban a nada verdaderamente.
En esa discusión, vi la oportunidad de enmendarme por el mal rato que la había pasar. Recordé el texto que leímos en clase de español antiguo en donde veíamos que la palabra "arte" antiguamente significaba "ciencias" o, más precisamente, "ciencias de letras". Un significado heredado del latín. Le dije "antiguamente la palabra arte significaba ciencia". Antes de que pudiera escribir "¿tú crees que en algún momento las ciencias se trataron como si fueran arte?" ella me dijo "son palabras, flaca". "Son palabras...", como quien dice "palabras sin importancia". Y yo que siempre pensé que podía encontrar un sentido en las palabras y en sus etimologías heredadas desde el inicio de los tiempos, cuando las personas pensaban con el corazón. Después de eso, pude poner enter y decirle lo de la ciencia como arte. Lástima, ella ya estaba muy agitada con la conversa y creo que no me prestó atención cuando le hablé de la alquimia, cuando le dije "bueno, sólo pensé que te gustaría la idea de que se tratara a la ciencia como si fuera arte".
Quise regalarle un ejercicio entretenido y resultó que la llevé a un pantano hediondo donde la obligué a destruir la única flor que había ahí. Y luego, queriendo enmendarme, quise regalarle una idea bonita y no me entendió o no me prestó atención o algo pasó en el canal de comunicación que no pude terminar de transmitirle lo que quería.
Espero que las cosas no sean siempre así, que esto sea una excepción. Espero que algún día pueda hacerle un regalo bonito, hacerla sentir genial, hacerla feliz. ¿Qué necesito?
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