martes, 30 de noviembre de 2010

Los profes

Después de mucho tiempo, finalmente me decidí. Hoy lo haría. Le hablaría al profe, le preguntaría si alguna vez había hecho teatro. Sí que lo haría, puedes apostarlo.

Pero creo que durante las últimas semanas el profesor ha ido dándose cuenta de mi interés en él. Yo no lo noto, pero mis amigas dicen que me quedo mirándolo, sonriendo. Que me quedo como hipnotizada cuando él habla. A lo mejor él lo notó. Y a lo mejor le preocupa.

En clase hablábamos de las sociedades funcionales. Dijo que él no era más que un Hochschullehrer, nada más. Lo enfatizó lo suficiente como para que me sintiera aludida. "Es sólo tu profe de la uni, Kiara." Después de eso nos contó la anécdota de cuando se quedó "atrapado" en el ICE. Con su novia. Y la mencionó un par de veces. Qué conveniente.

Finalmente - y a pesar de todo eso - me atreví a hablarle. Lo miré y le dije "eh... profesor-" a lo que él me respondió casi inmediatamente, riendo "jeje, no me digash profeshor" tratando de imitar la ese española pero marcando la ere en "profesor" más de lo debido, delatando su lengua materna alemana. Con incomodidad, le dije "ehm, bueno, señor Baxmeyer, ¿Usted ha hecho teatro alguna vez?"

Sentí la ola en el cuerpo que se siente cuando terminamos algo importante. Satisfacción. Por fin lo hice. Ya estaba. Y ahora... ¿qué?

La conversación siguió, pero él habló en alemán. Yo, empecinada, le seguí respondiendo en castellano.

- Pues sí, hago un tipo de teatro, pero uno que no existe en España, se llama "Kabarett"
- Ah, ya veo.
- ¿Por qué?
- Pues en realidad era algo que Javiera y yo queríamos preguntarle desde que teníamos las clases de Gioconda Belli. Se nota cuando está enseñando, cuando de pronto se pone muy efusivo y tal...
Él se rió un poco nerviosamente.
- Pues sí, ich bin ja bühnenbeschädigt, muss ich gestehen.
- Pero es genial.
- Sí, en realidad es una cosa que ayuda mucho. Sobre todo cuando se es profesor porque uno tiene que estar constantemente frente a un público. Además nos ayuda a conocer la naturaleza humana porque nos enseña que no somos lo que muchas veces creemos que somos. Yo no soy Martin Baxmeyer, ése es el rol que tengo aquí y ahora pero en realidad yo soy otra cosa detrás del disfraz. Sí, tener práctica sobre el escenario es crucial. Yo conozco a muchas personas que salen a dar discursos y se mueren de miedo porque piensan que están yendo a que una masa de perros hambrientos los muerdan sin discresión. Al que tiene práctica sobre las tablas no le pasa eso, él aprende a poner la barrera entre él y el público. Sabe que estar frente a él es tomar una posición, un rol, y no se siente desnudo. Es una cosa verdaderamente recomendable.
- Wau, sí. Ja. Gracias. Si se presenta en algún lugar, sería lindo ir a verlo.

El profe se sorprendió y se rió nuevamente. Me pareció que la poca elocuencia de mi respuesta seguro le había hecho pensar que yo estaba loca o que era una atrevida del mal.

Pero en fin, teniendo en cuenta la recatafila de cosas que reveló acerca de sí mismo y de su relación con el teatro, supongo que mi atrevimiento no fue del todo infructífero. Y todavía queda la mitad del semestre, así que ya veremos qué pasa la próxima semana.


Por otro lado está el profesor Bellosta, que me felicitó por la organización del cineclub. Hablamos de las cosas que necesita, cómo organizarlo, su posición al respecto. En general las conversaciones con él suelen ser bastante informales pero me cuido mucho de no pasarme de la raya, ya que su amabilidad muchas veces podría darme pie a hacer cosas como darle un golpecito en el brazo y reírme diciéndole "ay profe no sea payaso". Ja, ese profe también es lo máximo.

¡Qué difícil es mantener relaciones formales y funcionales cuando uno se da cuenta de qeu todo el tiempo está tratando con humanos!

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