lunes, 24 de enero de 2011

Alienación

Como en el cuento de Ribeyro donde el negro López se quiere deslopizar y ser lo más gringo posible para casarse con una blanquita miraflorina. Así, igualito, pero a mayor escala, veo yo una alienación en ciertas personas que a veces me resulta un poco indignante. Y tengo que confesar antes que nada que yo también he sido víctima de los mensajes con los que nos bombardea la publicidad, las mujeres de portada de revista siempre son las más blanquitas, rara vez encontramos un tipo de mujer a lo pocahontas modelándonos ropa y todo eso nos afecta sin que nos demos cuenta.

Lo que a mí me ha pasado es que aquí, estando rodeada de blanquitos, he aprendido a revalorizar o a reencontrar la belleza que parecía perdida en el tipo latino. La piel canela y el pelo negro, los ojos marrón oscuro, algo jalados, un poco como los asiáticos. Incluso me da un poco de lástima ser tan blanca para estándares latinos, a lo mejor sería sabroso poder portar con orgullo un pelo lacio, grueso y más oscuro y una piel más cobriza. Sí, me parece un tipo atractivo.

Pero la situa es la que es, y es que en latinoamérica se aprecia lo extranjero, sobre todo si viene de países más desarrollados. Es así que me encuentro con las siguientes situaciones que en primera línea pueden sonar ridículas, pero que vistas con un poco de agudeza, intuición y profundidad, pueden resultar altamente cuestionables:
  • En Lima nadie usa jabón líquido ni gel de ducha. Aquí en Europa, sí. Es más bien la excepción que se use jabón en barra. Y de pronto nos encontramos a gente que toda su vida ha usado jabón en barra y luego, ni bien llega, entusiasmada con la idea del gel de ducha, alega que de cualquier manera el jabón en barra siempre le resecaba la piel y que por eso utiliza el gel de ducha.
  • No importa si es la regla o la excepción, si hay muchos o pocos en donde se esté. El punto es que decir "mi tipo son los trigueños" o "mi tipo son los rubios, blancos de ojos celestes", no sería sospechoso ni cuestionable si es que no se encontraran una serie de sucesos pasados que avalaran la tesis de que existe un cierto desprecio por lo propio, por lo nacional, que nos hace buscar desesperadamente (y a veces contándonos el cuento de que se trata meramente de un gusto "natural" o algo así) el tipo europeo, el blanco de ojos claros. Aj.
  • Comer el pan abierto y reírse de quienes "todavía lo comen cerrado, como en Perú".
  • Anhelar tener pelo y ojos claros y alegrarse de estar pálido. Comprarse lentes de contacto por razones que escapen a la sana diversión halloweenesca se incluye aquí.
  • Procurar hablar un idioma extranjero suprimiendo el acento y esforzarse en ello hasta que se logre un nuevo acento con las características opuestas al acento natural. Procurar incluir las jergas del idioma extranjero con exagerado disfuerzo.
  • Finalmente y, en mi opinión, la peor de todas y la que algún día podría ser la gota que derrame el vaso, es ésta: hablar en idiomas extranjeros con aquellos que comparten tu lengua natal. Cuando llegas al punto de sentir flojera de hablar/escribir en tu lengua materna, felicítate, has culminado tu proceso de alienación.

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