sábado, 15 de enero de 2011

a quién busco

Pensaba en el tipo de chico al que busco. Hace un tiempo buscaba a un soñador que tocara temas filosóficos en cada oportunidad, alguien tipo Franz, el colombiano. Creo que incluso no me hubiera importado su arrogancia, lo hubiera tomado como un maestro o algo así, alguien de quien aprender.

Luego entendí que a las palabras se las lleva el viento y que el hecho de que puedan hablar de Platón, de Kant, de Schopenhauer, no dice nada de ellos mismos. No es lo principal. Lo principal es que me entienda yo bien con esa persona. Entonces apareció Juan. Un caballerito atento con las mujeres, un enamorado ideal.

Pero... me faltaba algo, y es que sería divertido encontrar a alguien que, de vez en cuando, sepa sacar a la superficie esos temas interesantes en el momento apropiado. Y no sólo que pueda hablar de ellos sino que haya encontrado una que otra aplicación en su vida. Que sea una persona con la que fluya realmente en todos los aspectos.

Y es difícil encontrar a alguien así, porque cuando uno ve una cara bonita o cuando a una se le acerca alguien porque le gusta la sonrisa de una, ¿qué garantía tenemos de que se trate de una persona profunda? O, más aun, ¿que se trate de una persona auténtica? Pues ninguna. Sólo queda probar suerte, ir conociendo a la gente, abrir los ojos y las orejas y percibir a las personas.

Pero es demasiado trabajo... a eso sumémosle que mi sueño de enamorarme de quien se haga mi amigo y darle mi cariño más genuino está sucumbiendo ante la realidad del mercado emocional, en el que las personas se alucinan francotiradores que disparan a matar, por así decirlo. Me refiero a que las intenciones del mundo entero se huelen a tres kilómetros a la redonda. Y son intenciones que no suelen cambiar y que están determinadas desde que te ven la cara o, máximo, cinco minutos después de entablar la primera conversación. Si le gustas para novia, te trabaja para novia. Si le gustas para amiga, te trabaja como amiga. La separación es abismal, parece que el mundo está infestado de Luises que no se dan cuenta de que la enamorada es en primera línea una amiga y, en segunda, una amante.

Qué será, será... ¿encontraré a alguien que piense como yo algún día? ¿Alguien que no sea muy straight forward pero tampoco muy lenteja? ¿O alguien que vaya a mi mismo ritmo? Parece demasiado pedir... u_u

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