Una fotografía intenta ser un retrato de la realidad. Pero la verdad es que la fotografía no retrata la realidad, sino todo lo contrario, la altera. La vuelve bidimensional, la saca de contexto, sin mencionar que altera el tamaño, los colores, el contraste, el brillo...
Y, sin embargo, igual consideramos a la fotografía (o a una fotografía) como una obra de arte completa en sí misma, homogénea, con unidad, y portadora de un mensaje.
A lo mejor son los poemas algo así como una fotografía del poeta. Quién sabe.
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